Entrevista a Amarna Miller

La entrevista a Amarna Miller rompe un poco con las anteriores entrevistas: evidentemente no se trata de una Youtuber o Viner. Aún así, consideré que era una persona muy interesante para este medio, ya que la hemos visto en diversas ocasiones colaborando con Lag y OMGolbalNew (que también hemos tenido el placer de conocer en el sofá,  porque son maravillosos). Pensé, “por cómo es ella, podría ser una entrevista muy muy chachi” (y así ha sido).

También tenía un cometido  (el que deberían de tener todos los que se enfrentan a una entrevista con una actriz porno): NO preguntarle todo lo que se le preguntaría a una chica con esa profesión. Las preguntas “¿y cómo lo ve tu familia? ¿y tu pareja?, definitivamente, no aportan nada nuevo. ¡Totalmente prohibidas!

Esta chica, con una mentalidad y una vida muy distinta a lo que estamos acostumbrados a ver, es capaz de hablar, en esta entrevista, sobre temas como el poliamor, la revolución política e incluso el emprendimiento. Sí, estamos ante una persona que dice: “no me gusta lo que veo, voy a crear mi propio contenido”. Y así nació su primera productora. Un poquito como los principios de Youtube, ¿no? 

Pero hay algo que os quiero contar, y es sobre el día que entrevistamos a Amarna Miller.

CAPÍTULO 1 ¿DÓNDE ENTREVISTAMOS?

Amarna contesta a nuestro e-mail:

“¡Estoy encantada de que me entrevistéis! Estaré firmando libros en El Retiro; venid, que tengo un hueco”.

Mi cabeza comenzó a acelerarse en ese momento:

“¿En El Retiro? ¿y el sofá? Hará mucho aire y el sonido se va a escuchar fatal…”

Llamo a Efrén (que es muy fan de ella, y fue el que tuvo la idea):

La Abuela: Vamos a entrevistar a Amarna.

Efrén: ¡Oh! ¡Qué guay! ¿llevo cerveza?

La Abuela: No, es en el Retiro.

Efrén: ¿Pero y el sofá? ¿Y el sonido?

La Abuela: ¡Pues eso me pregunto yo! Tú tranquilo, que lo montamos.

Por entonces, ya había entrevistado a Nekodificador y dijo la frase mágica: “Si necesitáis ayuda, podéis contar conmigo”. Y le llamé.

La Abuela: Neko, mira, sé que solo nos conocemos de la entrevista, pero necesitamos ayuda con el sonido, ¿te vienes?

Así fue como logré que un profesional (de los pies a la cabeza) viniese a echarnos una mano.

______________________

Situación: sábado por la mañana en el supermercado. Cojo un carrito de la compra y meto dentro todo lo necesario: la cartulina con fotos, una funda de cama roja, la cámara y el trípode. Y me largo a la entrevista. Así de cargada. Un cuadro.

A esas alturas todavía desconocía donde se iba a realizar. Mi única salvación era el bar de un conocido, que aunque no era perfecto, podía servir. Entramos en el sitio:

La Abuela: ¡Hola! Señor, usted no se acuerda de mí, pero soy amiga de su hija Josefa (nombre falso para proteger su identidad).

Antonio: ¡Ah! Sí, sí. No me acuerdo de ti.

La Abuela: Lo suponía. Pues tengo que grabar una entrevista, ¿ le importaría que fuese en su bar?

Antonio: No, para nada, pero en una hora llegan las comidas (de ahí que el sonido del vídeo tenga ruido de gente comiendo).

La Abuela: No pasa nada, nos apañaremos.

El bar donde grabamos se llama SEIS PENIQUES y está en Calle Alfonso XII, número 22 . Le estaré eternamente agradecida, es un sitio genial y la comida está riquísima. ¡ID Y DADLE UN BESO A ANTONIO!

CAPÍTULO 2, AMARNA Y DOS MUJERES.

¡Wow! Este título suena a peli porno, pero no, es aún mejor.

En la mesa de enfrente había dos mujeres comiendo, una de mediana edad y la otra un poco más mayor. Habían estado escuchando parte de la entrevista. Al finalizar, una de ellas se levantó y se acercó a Amarna:

Mujer1: ¿Eres famosa? No te conocía; me encanta todo lo que has dicho, sobre todo lo que has hablado del amor. ¿Nos podemos hacer una foto juntas?

Amarna: Sí, por supuesto.

La señora saca su móvil y comienza a hacerse un selfie con Amarna. Mientras, la otra mujer le comenta:

Mujer2: Lo que haces no está bien, vas a ir al infierno.

Amarna sigue sonriendo para la foto, finaliza el selfie. La señora sigue reprochándole cosas. Amarna la mira, da las gracias a “Mujer1” mira a “Mujer2”,  que continuaba en sus trece, la sonríe y dice: “Bueno…”

Y ya está. Un simple bueno, con una sonrisa y un encogimiento de hombros; todo dicho sobre el respeto de nuestra entrevistada. Decidme, de verdad, si no es genial.

PD: Hay muchas más anécdotas sobre las entrevistas, igual me animo a contarlas todas.

Por ahora os damos las gracias:

Efren:

Nekodificador:

Yop:

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